A veces ocurre sin previo aviso: muerdes algo que parece blando y notas un dolor seco y puntual en un diente. Puede desaparecer en segundos o repetirse cada vez que masticas, hasta el punto de empezar a evitar ese lado de la boca. Esta sensación, aunque desconcertante, no es casual. En la mayoría de los casos, el dolor al morder es una señal de que ese diente o los tejidos que lo rodean están soportando algo que no deberían.
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Si miras ahora mismo tu cepillo de dientes, es bastante posible que lleve contigo más tiempo del que debería. Pasa a menudo: lo dejamos en el vaso del baño, lo usamos cada día… y se nos olvida por completo cuándo fue la última vez que lo cambiamos. Sin embargo, renovar el cepillo a tiempo es tan importante como cepillarse bien.
A partir de aquí, la idea es sencilla: saber cada cuánto cambiar el cepillo de dientes, reconocer las señales de desgaste y evitar algunos errores muy comunes para que tu higiene bucal sea realmente eficaz.
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La Navidad llega con luces, reencuentros y mesas llenas de sabores que no disfrutamos en ningún otro momento del año. Entre cenas largas, dulces típicos, brindis y sobremesas eternas, nuestra boca también entra en una especie de “maratón” navideña. Y, aunque estos días invitan a relajarse, lo cierto es que la combinación de alimentos, tiempos prolongados y cambios de rutina puede aumentar algunos riesgos para dientes y encías.
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Vapear se ha vuelto algo cotidiano. Muchos lo perciben como una opción “más limpia” que fumar y creen que apenas afecta a la boca. Pero la realidad es otra: aunque sus efectos no sean idénticos a los del cigarrillo tradicional, el vapeo tampoco es inocuo para dientes y encías.
Los líquidos de los vapers (con glicerina, propilenglicol, nicotina y aromas) se transforman en un aerosol que entra en contacto directo con el esmalte, las encías y la mucosa. Este aerosol puede aumentar la placa, inflamar las encías y reducir la saliva, tres factores clave en la aparición de problemas bucodentales.
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Hay etapas en las que la energía baja y la cabeza se llena de ruido. En esos momentos, la boca también puede “hablar”: encías más sensibles, dientes que amanecen cansados o una sequedad que no entendemos. No son fallos ni descuidos; son señales habituales cuando atravesamos periodos de ansiedad o tristeza.
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El embarazo es una etapa de cambios intensos en el cuerpo, y la boca no queda al margen. Las variaciones hormonales, los hábitos alimentarios y los síntomas propios de la gestación pueden influir directamente en la salud bucodental. Conocer qué ocurre y cómo prevenirlo es clave para mantener tu sonrisa sana y cuidar del bienestar de tu bebé desde el primer momento.
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